


Aun con el asfixiante sol andino, ella se atreve a florecer. No le importa si con ello agotará sus últimas existencias y su orgullo juvenil: solo advierte con su belleza boreal y deslumbra mis ojos sollozos.
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Ver la nieve cayendo en tus lacios cabellos mientras el ichu resuena febril por el viento y las vizcachas que lo recorren. Sentir tu piel escarapelarse por el frío de la puna,... tomarte por detrás hasta darte mi calor primaveral. Respirar tus cabellos: respirar tu mismo aire...
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Recuerdo que en la Universidad un 31 de octubre una organización hizo un evento para convencer a los jóvenes de no festejar Hallowen porque supuestamente era un día en que las brujas invocaban a "los malos espíritus" y cosas similares, yo me pregunto ¿no será que aun quieren hacernos creer que en la época de la inquisición fueron asesinados y torturados gente inocente? Me importa un pito el Hallowen, pero si las "brujas" asesinadas por la iglesia católica no tienen un día para recordarlas, que sea este. Para que no se repita...
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Nunca fui criado con música criolla. Desde pequeño identifiqué tal ritmo con la oligarquía o la pituquería limeña, esa que se cree dueña del Perú pero que nunca tuvo huevos para defender la soberanía. En mi juventud alimenté tal posición reafirmandome en mi origen andino. Sin embargo, en mi vida universitaria cuando escuchaba y no me cuadraba esa canción "Yo no soy de aquí: soy de la molina" escuché a Nicomedes San Cruz y su canción de "A La Molina no voy más", sí, a esa hacienda en la que hoy subsiste la UNALM. Entonces me pregunté ¿Toda la música criolla se ha desentendido de la realidad nacional? Desde entonces empecé a buscar y buscar. Mi sorpresa ha sido grande, supe de la canción "El plebeyo" de Felipe Pinglo y otras canciones más de otros autores. Luego escuché más de la música afroperuana y mayor fue mi sorpresa. Mi sectarismo y dogmatismo para valorar la música en muchos sentidos la he superado. Al igual que con Neruda en Chile, creo que la gran burguesía exalta de ciertos miembros de la sociedad lo que mejor se acerque a sus sentimientos reaccionarios e individualistas. Chabuca tiene muchas canciones de amor, de un amor sin mayor trascendencia, Neruda igual, pero tanto el uno como el otro, le han cantado también al sentimiento revolucionario ¿Puede existir mayor muestra de ello que Chabuca le cante al joven poeta revolucionario del Markhan Javier Heraud y Neruda a nuestro Mariategui? El verdadero Perú es mucho más complejo y amplio de como nos lo muestra nuestra oligarquía y burguesía burocrática. La música criolla debe ser analizada críticamente tanto estéticamente como en contenidos para ponerla en un nuevo nivel y sumarse a la peruanización del Perú. Feliz día de la canción criolla y también, por qué no, recordemos el día de la brujas, pero las miles de "brujas" quemadas por la iglesia por pensar diferente al igual que hoy los estados burgueses condenan a cadena perpetua a todos los catalogados bajo el nombre de "terroristas".
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Como parte del sector del sistema dominante, diariamente la prensa define las preocupaciones de la masa. La muerte de uno se convierte en tragedia mientras que la muerte de miles en parte de la estadística. Con ello hace que pensemos y sintamos según sus prioridades y cayamos defendiendo sus intereses de clase. Hay que desarrollar, pensar y actuar con conciencia de clase, de clase popular, de clase de masa, de clase campesina, de clase proletaria y no con conciencia de clase burguesa. La muerte de uno es lamentable, pero no puede serlo más que la miseria y el trajinar de los históricamente golpeados por tal sistema.| Reacciones: |
Es penoso ver cómo la mayoría de la gente termina cayendo en el juego lucrativo de los grandes medios de comunicación. Es penosa la muerte de Ciro, pero por ningún motivo lo es más que los miles de desaparecidos en la época del fujimonstesinismo ¿Qué tendrá que pasar para que esta misma gente se preocupe por ellos y se indigne? | Reacciones: |

La universidad moderna tiene dos funciones: investigar y enseñar, o sea, crear conocimiento nuevo y difundirlo. Y tanto la investigación como la enseñanza universitarias abarcan las ciencias, las técnicas y las humanidades.
Por "ciencias" entiendo la matemática, las ciencias naturales y las ciencias sociales. Por "técnica" las ingenierías (incluso la informática), las biotécnicas (incluso la medicina, la veterinaria y la agronomía) y las sociotécnicas (incluso la economía normativa, la administración de empresas y el derecho). Y por "humanidades" entiendo la literatura, la filosofía y la historia de las ideas y del arte.
Si se acepta lo que antecede, debe admitirse que una institución de enseñanza superior en la que no se hace investigación original, esto es, en la que no se produce conocimiento nuevo, no es una auténtica universidad. Llámesela Escuela o Colegio, pero no se le dé la patente de universidad porque no lo es. Tampoco es una auténtica universidad aquella en que falta la ciencia, la técnica o las humanidades. La auténtica universidad es universal, en el sentido de que abarca la cultura íntegra. Por lo tanto las denominadas "universidades técnicas" debieran llamarse lo que son: institutos o colegios politécnicos.
Si se examinan las universidades del mundo hispánico a la luz de la caracterización que acaba de proponerse, se llega a la conclusión, a saber, que la enorme mayoría de las instituciones que ostentan el nombre de universidades no son tales, sino colegios o escuelas. En efecto, la mayoría de sus profesores difunden conocimientos sin crearlos ellos mismos. Al no ser creadores, sus enseñanzas rara vez están al día, y en ocasiones son totalmente equivocadas. Yerran principalmente en inculcar la creencia medieval de que el conocimiento yace en los libros, en lugar de ser un proceso en un cerebro viviente.
Nuestra universidad no es fábrica de conocimientos sino de diplomas.
El atraso de la técnica en el mundo hispánico es harina de otro costal: en este caso las causas principales son el subdesarrollo económico y la dependencia respecto de las naciones centrales. Un país sin industria no necesita ingenieros industriales, químicos o eléctricos. Un país que importa técnica no necesita ingenieros que hagan diseños originales: convierte a los ingenieros en capataces, administradores, o incluso vendedores.
Fines y fin base de
Bunge no habla de la extensión universitaria a la cual típicamente se la considera un tercer fin de la universidad. Aunque no hace mayor referencia sobre ello, esbozaremos nosotros el por qué no debería plantearse un tercer fin, o al menos en un sentido paralelo a los dos primeros.
La evaluación concreta de la problemática universitaria nos demuestra que las oficinas de o áreas de extensión universitaria han devenido, en general, en un aparato al margen de la formación y la investigación. Y esto pasa porque se le ha separado de las dos primeras funciones.
Tanto la formación como la investigación, no pueden darse al margen porque la real formación se da en la práctica social misma que es al fin y al cabo donde el profesional se desenvolverá. Del mismo modo, el poder de la investigación y de las nuevas tecnologías no puede ponerse a prueba más que en la sociedad misma.
Tanto un instituto de investigación como una universidad producen conocimiento y tecnologías, pero mientras que en el primero la formación es fundamentalmente circunstancial, en la universidad no. De esta manera demostramos que, aun cuando la producción de conocimientos y tecnologías es un fin base, la formación de profesionales es lo que caracteriza a la universidad del resto de instituciones.
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Cada piedra tiene una historia. Lo sentí cuando hoy corriendo tras la lluvia tropecé con una.
Piedra redonda, desgastada por históricos diluvios: canto rodado. No me hizo caer, más bien me miró con ternura y calidez. Pude sentir la suavidad de su superficie que no son casualidad ni producto divino sino obra del tiempo.
La lluvia la inundaba en toda su amplitud, pero ahí también se encontraban sus lágrimas. La recogí y, aún húmeda y lúgubre, me dijo que aún hay mucho que vivir como para darse por vencido. Creo que tenía mucho más que decirme pero la lluvia también me alcanzó. No pronunció más palabras, solo rodó una vez más por la tierra y alcanzó a darme un grano de arena de su ser.
Entonces me detengo y busco confundir entre la húmeda naturaleza algunas gotas de mi amargura y frustración… ¡Oh canto rodado! ¡Tú que en la lluvia escondes tus dolencias! ¡Tú que con el trajinar de la historia nos muestras la belleza de los que perseveran! Nos encontraremos nuevamente, confundidos entre los que construyen la dicha desde la constancia.
De mis sentimientos.
Huancayo 10 de octubre de 2011
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