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Mostrando entradas de agosto, 2009

Sobre el despedido del profesor Morales por...

Salgamos del estatu quo dominante

Sobre la separación del profesor de estadística, Morales, acusado de actos contra el pudor y tocamientos indebidos


Aun puedo recordar el día en que por toda la universidad había afiches alusivos a una denuncia sobre “acoso sexual” por parte de un docente de química orgánica y jefe de varias instituciones de la Agraria, “un hombre muy respetado” a decir de sus colegas.

Un primer ejemplo de lucha
La estudiante denunciante era J.M. de agronomía. La indignación del caso, el desdén de las autoridades y la ineptitud los dirigentes estudiantiles, hicieron que el ímpetu de la juventud de Jessica se tradujera en una fuerte campaña mediática que develó las actitudes enfermas de un minúsculo grupo de profesores que, por ser cercanos a los grupos de poder de facto de la Agraria, eran intocables.

La lucha de nuestra compañera duró casi un año, tiempo en el cual se pudo saber que el profesor en cuestión tenía ya antecedentes de denuncias efectuadas por sus propias secre…

De un libro de Ciro Alegría

-->“El drama de la América indohispana”

… Se trata del origen del ojo de agua de Aguadilla

Dícese que en los días iniciales de la colonización, cuando los españoles comenzaron a esparcirse en la isla siguiendo los trillo de los nativos, uno de ellos arribó a lo que es hoy la ciudad de Aguadilla. El conquistador enamoróse perdidamente de la hija del cacique del lugar, india joven y hermosa, de ojos negros y tiernos hasta el estupor y elástica y trigueña desnudez aprendida de las lianas y la tierra. La muchacha se enamoró también, pese a que estaba comprometida con el mejor guerrero de la tribu, hábil como ninguno en menesteres de arco y flecha. El padre celaba a la hija por antagonismo al invasor y el novio por lo mismo y tener el corazón comido por los celos. La vigilancia era constante en torno a ella y los amantes no podían encontrarse. Hasta que un día se dieron cita para el alba, hora en que los indios estarían dormidos. Y muy de amanecida, apenas el radiante sol del trópico com…