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De mis sentimientos: Al pie del nevado


Ver la nieve cayendo en tus lacios cabellos mientras el ichu resuena febril por el viento y las vizcachas que lo recorren. Sentir tu piel escarapelarse por el frío de la puna,... tomarte por detrás hasta darte mi calor primaveral. Respirar tus cabellos: respirar tu mismo aire...

¡Oh mujer de aires andinos y colores rurales! volvamos a nuestros orígenes. Deja que por un instante nos ensimismemos y abstraigamos de tanto mundo terrenal y mundano. Recorre mis caminos para abrigarte en mi choza al pie del nevado. Deja que florezca nuevamente nuestro raigambre altoandino. Corre conmigo tras los pacos, haz que vuelvan a casa, nuestra casa en la que han de abrigarse y jugar nuestros críos con sus críos. Deja que nos revitalicemos juntos camino a trascendentes nuevos amaneceres.

2011/12/13, Cordillera de Junín,
Comunidad Campesina de Aychana.

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Continuando con las investigaciones históricas, aquí les mostramos una primicia: el certificado de la I Convención Nacional de Estudiantes de Ciencias Agraria realizado en mayo de 1988 en la ciudad de Ayacucho organizada por la recién creada Coordinadora Nacional de Estudiantes de Ciencias Agrarias.

Este evento fue posterior a un evento de menor envergadura pero que iba en la misma línea: el I Encuentro Nacional de Estudiantes de Ciencias Agrarias realizado en el Auditórium: “Pedro Gual” del Instituto Nacional de Cultura en mayo de 1986 también en Ayacucho.
El estudiante mencionado en el certificado, Francisco Galvez Canchari, es padre del actual estudiante de Agronomía de la UNSCH José Galvez quién afortunadamente mantiene estos documentos sobre los orígenes de la institucionalización del movimiento estudiantil de Ciencias Agrarias.
Esperamos continúen los aportes para la elaboración de la historia de nuestro movimiento.

De mis sentimientos: Caminantes andinos

El sol se pone mientras la arena que solo contaba historias de algas y agua salada alcanza el cemento. Las parejas festejan con besos el ocaso mientras caminan rumbo a casa. A lo lejos se distingue el cantar de los pajaros camino a sus nidos. Gorros, polos, sandalias, bolsos desordenados, pies cansados, sal, más arena…
Entre el rutinario trajinar salino se confunden unos caminantes de hombros cargados y huellas de barro. Los pasos y el alboroto de la ciudad continúan pero entre el respirar costero ellos irrumpen con su perfume a verdor rural y leña recién quemada.
Entre el bronceado marino ellos exponen su quemar andino.
Sus salobres pieles y broncear cordillerano se muestran altivas frente al mar al igual que la felicidad y el amor que subyacen a sus pasos y miradas. La ciudad se abre ante ellos: caminantes andinos.
Huaral 2012/01/01